domingo, 12 de junio de 2016

Un lago a 5 Km. de altura. Desafío Nepal (Mi experiencia) 7

Dejamos Machhermo muy temprano. Muy abrigados, pues el frio era intenso. Pasamos entre aberturas hechas en las vallas de piedra seca junto a algunos yaks que llenos de nieve permanecían acostados en el suelo.
Mis pasos eran cada vez más lentos, el cansancio y la falta de oxígeno pasaban factura. La vegetación no existía, salvo esa hierba seca o quemada por el frio que apenas sobresalía del suelo. Quien no ha estado nunca por esos parajes podría pensar que debía de ser aburrido ver constantemente ese paisaje de piedras y tierra, pero no, el Himalaya tiene algo especial que mires donde mires te gusta, siempre es distinto, cada visual es única.

                                Ana y Yolanda dos infatigables miembros de la expedición

A pesar de sufrir algunos síntomas del mal de altura, no estaba desanimado, me gustaba todo lo que había a mí alrededor y disfrutaba de los bellos paisajes.
La senda nos llevó a una gran rambla y en ella discurría un rio de aguas agitadas por los obstáculos pedregosos de su lecho, pero no por su gran caudal. Caminábamos junto a la corriente y a medida que nos acercábamos al primero de los tres lagos que debíamos encontrar, vislumbramos una multitud de pilas de piedras o hitos que los caminantes han ido haciendo durante el transcurso de los días o tal vez de los años ya que son miles los cúmulos que hay.

                          Rodeado de pilas de piedras junto al primero de los lagos de Gokyo

Esas mini columnas o mojones o lo que sean, continuaron junto al rio de forma cuantiosa hasta alcanzar el segundo de los lagos, un poco mayor que el primero. Volvimos a parar la marcha para acercarnos a sus aguas cristalinas y hacernos alguna fotografía. Unos minutos y retomamos la senda que nos llevaría a la fantástica imagen de Gokyo y su gran lago rodeado de altas montañas.

                                          El grupo a la llegada a Gokyo

Nuestros sherpas ya habían dejado nuestras pertenencias en el pasillo donde estaban las habitaciones. Nos entregaron las llaves y alojamos en ellas los enseres y atuendos para seguidamente ir al comedor ya que después de la marcha era obligado tomar el té o el zumo.

                                 Gokyo-namaste-lodge-restaurant. nepal.gekkon.club

Nuestro jefe de expedición nos dijo que lo siguiente que haríamos sería subir a lo alto de la ladera donde se encontraba situado el poblado porque lo que veríamos desde allí nos iba a dejar boquiabiertos.
A algunos de nosotros no nos gustaba demasiado la idea de subir una pendiente de unos 300 metros casi en vertical y menos después de la caminata que ya llevábamos encima, pero insistió y nos encaminamos montaña arriba, menos mal que fueron unos 15 minutos lo que duró la escalada.

                                              Con el sherpa Jambo

Al llegar a la cima, lo que vimos en la otra parte no solo nos dejó boquiabiertos sino también fascinados y asombrados por lo que teníamos ante nuestros ojos. ¿Eso qué es? –Nos preguntamos todos- “Es un glaciar”. Yo no sé cómo describir aquello, y además estoy convencido de que por mucho que intente contar y explicar cómo es, si no lo ven en directo, nadie jamás se podrá hacer una imagen de lo que vi.

                                                                             El glaciar Ngozumba

Era como un gran pasillo entre montañas de más de un km. de ancho, de un color gris claro, como si hubiesen descargado allí millones de camiones de tierra y piedras sacados de algún agujero en la tierra. Entre esos áridos había multitud de pequeñas lagunas con agua y hielo. Era  la morrena del glaciar Ngozumba. ¡Impresionante!

                             Gokyo y su lago desde Gokyo Ri.  infinitetoursandtravels.com

El lugar desde donde estábamos viendo el espectáculo se encuentra a 5.000 metros de altura ¡Habíamos superado los 5 Km. verticales! Pero teníamos que volver a nuestro refugio ya que era casi la hora de comer y aunque yo continuaba con mi ayuno involuntario, alguna sopa de verduras calentita me esperaba. Pasamos la noche a 4.790 m. sobre el nivel del mar.  

                                                               A mis espaldas, Gokyo y su lago

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