lunes, 18 de octubre de 2021

El castillo o fortaleza de Torres en la zona de la Almiserá de los Aragonés en Villajoyosa.

 ¿Está en la Almiserá de los Aragonés la torre o atalaya de defensa de lo que en la edad media fue el lugar de Torres?

En uno de los programas que el investigador y experto en parapsicología, Pedro Amorós, realizó junto con la especialista en radiestesia, Marta Ruíz, en el interior del caserón de la Almiserá de los Aragonés, en el que nos mostraba detalladamente una parte de dicha edificación (actualmente en total ruina), en un momento dijo: “Parece que esta parte de la casa es más antigua que el resto”.

Me quedé con esa frase y durante varios días me estuvo rondando por la cabeza.

Tengo que decir que, con anterioridad, yo ya había estado varias veces en ese mismo lugar y no me había percatado de lo dicho por Pedro Amorós, pero algo me decía que tenía que volver, y volví.


Fachada exterior de parte de la casa de los Aragonés en la Almiserá

Una vez dentro del edificio, mis miradas eran pausadas, recreadas y detalladas en cada punto de sus paredes, puertas, orificios, piedras, etc., y la visión de todo ello ya no era la misma que en las anteriores ocasiones.  Alguna que otra vez he dicho que no soy técnico en arqueología, ni mucho menos en arquitectura, pero soy un entusiasmado de ello y he trabajado mucho colaborando con los técnicos profesionales del museo de Villajoyosa, y gracias a ellos algo he adquirido.

Y ¿Qué tiene que ver este artículo con todo eso?

Voy al asunto y seguro que poco a poco lo vais a ir entendiendo.


El topónimo Torres no es árabe, evidentemente es latino y posiblemente viene desde tiempos romanos (o quizás ibérico-romanos). Torres ha sido conocido desde tiempos inmemoriales, desde siempre. Es muy posible que cuando los árabes se instalaron allí, lo hicieran sobre, o junto, a restos o indicios de anteriores civilizaciones (esto son solo hipótesis personales). Textos muy antiguos nombran a Torres, y no creo que fuera por la buena calidad de sus tierras, sino porque allí debía encontrarse algún poblado o acrópolis.

Existen documentos antiguos (medievales y posteriores), que hablan del castillo de Torres: “De su permanencia en Murcia queda su testimonio escrito el 30 de septiembre cuando firmaba el documento por el cual Sayyid Abu Zeyd vendía a la Orden de Santiago los castillos de Tuy, Orcheta y Torres en territorio aragonés”. Del Tratado de Alcaraz al de Almizra. De la tenencia al señorío (1243–1244) de Juan Torres Fontes. Miscelánea Medieval Murciana. Vol. XIX-XX. Años 1995-1996. Págs. 279-302.

Hago constar que esta parte de territorio fue conquistado por Jaime I en el año 1245 y en el documento anteriormente citado se dice que ya era “territorio aragonés”. Es debido a que un año antes (1244), había tenido lugar el Tratado de Almizra, en el cual se dejaron delimitadas las fronteras entre Aragón y Castilla.

En el Tratado de Al-mizra (Tractat d’Almisra), se dice: “Se establecía la frontera en una línea que comenzaba en Jarafuel y el río Cabriel, es decir, el Valle de Ayora-Cofrentes para Castilla, pasaba por Almansa y Burjaharón, la actual Torre Grande, término de Almansa, y separaba por “... Castalla, Biar, Relleu, Xixona, Alarc, Finestrat, Torres, Polop, la Mola que estroba prop de Aigües, Altea i tot el que hi havia dins els seus termes”. 

En el Tratado se nombran villas y lugares que se consideraban importantes, es decir, significativos o primordiales en esa época, y debía ser porque en ellos había o se ubicaba algún tipo de fortaleza o construcción militar. El Cantal, la Mola o el Cantal de la Mola son la misma cosa. En la Revista d’investigació i assaig de la Marina Baixa. Associació d’Estudis de la Marina Baixa. Sarrià, nº 14. 2018. Escribí un artículo titulado “Exploració del cim del Cantal”. Noticia de una escalada a la cima del Cantal, posible ubicación del castillo o torre medieval de la Mola. Págs. 119-123. Ahí digo, que por sí mismo, el Cantal, ya es una torre o un castillo y además inexpugnable. Sólo le falta una cabaña o barraca en su cima.

Pero volvamos a Torres.

En “La toponimia de la Marina Baixa”, Francesc-Xavier Llorca Ibi (Universitat d’Alacant), nos dice: “…encontramos topónimos que tienen relación con la presencia romana: Torres “construcción defensiva”, que queda como nombre de río en Villajoyosa”. (Aprovecho para decir que en el mismo trabajo nos dice que el topónimo Almiserà quiere decir “el linde, el lindero”).

En el nº 15 de la anterior nombrada revista Sarrià, Agustí Galiana, en su artículo de documentación “Breu història de la comanda de Muntalbà al regne de València”, en el apartado de Orxeta, Torres i Vilajoiosa, indica que en el año 1244, el último rey almohade de Valencia consiguió la propiedad de los lugares de Orcheta y Torres (Galiana 2016).

Torres fue adquirido por Bernat de Sarriá en 1293 (Agustí Galiana)

Sigue diciéndonos Galiana, que los documentos que nos hablan de las revueltas de Al-Azraq en los años 1258 y 1275-1280, mencionan a Orcheta y Torres. Esta última, era una alquería islámica abandonada en tiempos de la conquista, territorio incorporado al nuevo término municipal de Villajoyosa. En su artículo, anota Galiana, que un documento de esa época nos dice que los moros de Torres tenían barcas, con las que atacaron a las fuerzas de Pedro el Grande.

En el libro de Ramón Ferrer Navarro “Conquista y repoblación del reino de Valencia”, en su página 68, hay dos alusiones al castillo de Torres. En la primera nos dice, que el caudillo árabe Alazraq, en el año 1258 arrebató al rey aragonés los castillos de Finestrat, Orcheta, Torres, Polop y Jalón. En la segunda alusión, escribe: “Tras la capitulación del caudillo mudéjar, el rey le destierra y entrega los castillos de Polop, Altea, Jalón, Tárbena, Planes, Orcheta, Torres y Serra de Finestrat a los alcaides musulmanes que le habían ayudado en su lucha contra Alazraq”.

“Conquista y repoblación del reino de Valencia” por Ramón Ferrer Navarro

De todo lo anteriormente anotado, se puede deducir que, Torres era un lugar bastante conocido y por lo tanto importante en época anterior y durante la conquista del reino por parte de Jaime I.

Que los lugares importantes tenían castillos, fortalezas o torres de vigilancia con soldados. En 1244 y 1258, se nombra al castillo de Torres, y a Torres como villa o lugar de referencia en las lindes entre Castilla y Aragón. Ha quedado claro que Torres quiere decir construcción defensiva.

En el mismo año de 1244, un rey almohade se hizo con la propiedad de Torres, por lo que no sería un lugar intranscendente o insignificante.

El caudillo árabe Al-Azraq estuvo en Torres sublevando a sus habitantes y estos disponían de barcas con las que abordaron a otras fuerzas, por lo que algunos de sus vecinos tendrían que ser guerreros, luchadores o soldados de la época.

Bernat de Sarriá adquirió Torres en el año 1293. Probablemente por ser un territorio con situación destacada y trascendente.

Ahora nos trasladamos a la actualidad.

Recerques del Museu d’Alcoi. 10 (2001). 125-134. “Proyecto L’Almisserà. Prospecciones arqueológicas en el término municipal de La Vila Joiosa (Alicante)”, de José Ramón García Gandía, Alicia Luján Navas, Sergio Llorens Campello, Germán Pérez Botí y Susana Soriano Boj. En la pág. 133, escriben: “También se ha constatado una estructura rectangular de unos 12x20 metros en la cota más alta de un cerrito amesetado en el punto que hemos denominado área IX, cuyas pequeñas dimensiones y estratégica posición nos inclina a pensar que pudiera tratarse de una atalaya o torre vigía”.


Restos de lo que podría ser una Atalaya en el cerro amesetado 

Así mismo, José Ramón García Gandía, Sergio Llorens Campello y Germán Pérez Botí, en “L’Almisserà: Territorio castral y espacio rural en época islámica”. II Jornadas de Arqueología Medieval. Petrer-Novelda, del 3 al 5 de octubre de 2003. “De la medina a la vila”, presentan un mapa del área de L’Almisserà donde se refleja perfectamente la distribución de los yacimientos (Figura 1). En este mapa se puede apreciar el punto o zona que los autores llaman “Atalaya”, que está entre los dos poblados o alquerías, Alfarella y Tossal de L’Almisserà.

Quien haya estado en ese lugar del cerrito amesetado, ha podido apreciar los pocos restos que allí quedan. Los vestigios de lo que fueron muros o paredes son tan delgados o estrechos que es imposible pensar en una torre o atalaya tal como son las que conocemos en la costa. De haber sido una construcción de vigilancia, tuvo que ser muy floja o enclenque. Aunque para vigilar se podría hacer hasta desde la cima de un árbol.




Plano de la distribución de los yacimientos de la Almiserá. García Gandía, Llorens y Pérez.

Pero el motivo de este artículo, es esa construcción que parece hecha con antelación al resto del edificio llamado casa de la finca de la Almiserá de los Aragonés.

La fortificación de la casa de la Almiserá se pudo construir ya en tiempos de los cristianos, o también cabe en lo posible que fuera una torre de huerta construida en tiempos de las incursiones berberiscas o moras.

Sea como fuere, lo cierto es, que a mí me parece una construcción defensiva que se edificó anterior a la casa principal de la finca y se encuentra en un montículo o pequeño cerro desde el que se divisa gran parte de los accesos al territorio interior desde el mar. La Cala, la torre del Aguiló, la playa del Torres, l’Aixiuili y todos los pasos o caminos que conducían a Finestrat se pueden observar desde ese lugar.


Interior de la estancia que pudo ser una fortificación 

El interior es un rectángulo de unos 9x4 metros. A pesar de que la vivienda, sus corrales, cuadras y demás estancias están en total ruina, derrumbadas o con grandes grietas que gritan derribo muy próximo, esta parte es robusta y se conserva muy bien, sin ninguna grieta. Sus paredes son sólidas y en ellas se ven dos aspilleras por el interior, un hueco que fue una puerta, tapiada hace muchos años, pero que no medía más de 130 cm. de altura (si se hubiera construido al mismo tiempo la casa y esta cámara, no tendría sentido hacer esa puerta tan pequeña) y otra puerta abierta posteriormente a la construcción de este recinto que comunica con las cuadras y el desnivel con ellas es de aproximadamente un metro.


Una de las esquinas con lo que fue una puerta, actualmente tapiada

Será. No será. Deben ser los expertos quienes lo digan. De momento, aquí está mi testimonio, pero si todo se derrumbara sin que haya sido estudiado por los técnicos, quedaría la duda, y en el caso de ser, sería irreparable esa pérdida de una parte de la historia de Villajoyosa.

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lunes, 13 de septiembre de 2021

Familias enfrentadas de Relleu, Villajoyosa y Muchamiel, acabaron forzosamente formando parte de los tercios españoles. Año 1661

 El marqués de Camarasa, virrey del reino de Valencia, en carta fechada el 24 de enero de 1661, hizo saber a Su Majestad, el rey Felipe IV, que en la baronía de Relleu había gran malestar e inquietud debido a las maneras y conductas de los bandos que formaban las familias de los Cabot y los García. Desde hacía algunos años que los desafíos y provocaciones ocasionaban molestias y aunque en algunas ocasiones sellaron la paz, esta no era muy duradera.

Felipe IV, de Velázquez. Museo del Prado

Algunos de sus componentes habían cometido delitos y por ese motivo estaban ausentes de la villa y disponían de armas. La desconfianza y el recelo entre ellos era tal, que cualquier cosa, por leve que fuera, los exaltaba. No había pasado mucho tiempo desde que, debido a unos galanteos, los Cabot mataron a dos moros que estaban de parte de los García.

En Villajoyosa ocurría lo mismo entre los Llorca y los Llinares.

También en Muchamiel, las familias de los Berenguer y García por una parte y los Pastor y Alberola por otra, debido al parentesco y amistad entre ellas, estaban enemistadas.

                                     Parte del contenido de la carta del virrey de Valencia a Felipe IV

El virrey de Valencia, Don Manuel Gómez de los Cobos y Luna, marqués de Camarasa, mandó a estos lugares un batallón con el fin de terminar con las alarmas y perturbaciones que los individuos de estas familias ocasionaban al resto de los vecinos de las poblaciones mencionadas.

La operación se saldó con algunos presos en sus villas y otros conducidos a Valencia. Posteriormente, los que contaban con algún delito grave, fueron llevados a la frontera con Portugal a servir militarmente. Así mismo, se decidió, que los que no ostentaban tales culpas, después de haber hecho las paces, abandonaran sus lugares hasta nueva orden.

Documento remitido al rey sobre la resolución de las rencillas entre familias. Año 1661

Uno de los Llorca, que se encontraba preso en Villajoyosa, aunque no por tener pendiente delito alguno, y era conocido por ser persona tranquila y de buena aptitud y condición, al no estar comprendido entre los que serían mandados a formar parte del ejército, solicitó a las autoridades del momento el empleo en el real servicio, ya que había colaborado con ellas en la quietud de esos lugares.

En la solicitud pidió ser nombrado capitán y de serle concedida tal graduación, se llevaría en su nueva compañía, no solo a los Llorca, Cabot, Lorenzo, Pastor y Alberola, que entre todos sumarían unos treinta individuos, sino que completaría el escuadrón hasta los cincuenta hombres y con ellos serviría dos campañas.

                               Los arcabuceros fueron una pieza esencial de los Tercios - Archivo ABC

Al virrey le pareció conforme, ya que en la zona se le consideraba una persona distinguida y apreciable, además ya había servido como alférez en dos ocasiones en las campañas de Cataluña.

Los García, Llinares y Berenguer no formaron parte de esa compañía, pero fueron a servir en Portugal, cada uno por el tiempo que se les señaló según sus delitos.

 

                                              Los tercios de Flandes según Augusto Ferrer-Dalmau

Fuente: Documento de los Archivos Estatales.

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martes, 17 de agosto de 2021

Rosa la “del Cabut de Orcheta”, Nicolás “el Niño” y Jaime “el Flare de Sella”. Unos delincuentes del año 1837.

 A finales del año 1837, España estaba inmersa en la primera guerra carlista, una de tantas guerras civiles que han padecido los españoles (aunque la zona con mayor intensidad fue la del norte de la península, sobre todo en las provincias Vascongadas y Navarra).

El 10 de junio del mismo año se promulgó la Constitución nacional que reemplazaba al Estatuto Real de 1834.

España estaba regentada por María Cristina de Borbón, viuda de Fernando VII y madre de la reina Isabel II que en esos momentos tenía siete años de edad.

Era un período convulso, plagado de crisis gubernamentales e inestabilidad social. El desorden, las perturbaciones, los desbarajustes, estaban a la orden del día y de ello se aprovechaban los estafadores y delincuentes.

Las casas colgantes de Villajoyosa junto al río. Arxiu Municipal La Vila Joiosa

Nuestra comarca no escapó a ello y como muestra, expongo un documento de dicho año 1837 en el que refleja fielmente un incidente causado en la oficina de la administración de hacienda de Villajoyosa y su partido por unos truhanes, delincuentes del momento.



                                                                                                                         Oficio de la administración de la hacienda pública al alcalde sobre incidente. Año 1837

Transcripción del documento:

 Administración de hacienda pública del partido de Villajoyosa.

En el día de hoy, como a las nueve y media de la mañana, se presentó Rosa Sellés, alias “del Cabut de Orcheta”, con un paquete de cigarros por si yo los quería comprar. Sorprendido de semejante desvergüenza, traté de que se prendiese a la dicha mujer, la que se dio a la fuga dejando los cigarros, y enseguida me informé cuál era su nombre y apellido para manifestarlo a la autoridad local. En el corto intermedio que hubo de estas preguntas, se presentó Nicolás Farach, alias “el niño”, en compañía del hermano de la dicha Rosa (quedándose en la puerta de dicha administración Jaime Llorca, entendido como “el fraile de Sella”) y me pidieron la devolución de dicho paquete de cigarros, a lo cual me reusé yo, y teniéndole encima de la mesa de mi escritorio lo arrebató con una mano y la otra en el pecho como en acción de sacar alguna herramienta el expresado Farach, pero a este hecho se levantó Don Vicente Lanuza, yo, y mi escribiente, como igualmente el fiel pesador, y como a empellones fueron arrojados de la administración nacional, echando mil “barabatadas” (improperios).

Cajas de tabacos. Fotografía de Todocoleccion

Ya está visto hasta donde llega el desorden y la desmoralización de algunos vecinos de este pueblo y principalmente los defraudadores, que hasta llegan a insultar las oficinas de nuestra reina, hombres procesados criminalmente. Por cuya causa dispondrá la captura del expresado Nicolás Farach y sus compañeros cómplices.

Lo que pongo en su conocimiento, manifestándole que con esta misma fecha y con propio (correo), doy parte al señor intendente de la provincia, insertándole este oficio para su conocimiento y que lo eleve al gobierno de S.M.

Dios guarde a Vd. muchos años.

Villajoyosa, 15 de diciembre 1837.

                                                                        Juan Sanz de Garais

Señor alcalde 1º constitucional de esta villa


Ayuntamiento en la calle Mayor del casco antiguo de Villajoyosa.

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miércoles, 14 de julio de 2021

Un mal pagante de Relleu del año 1783

 Que en el transcurso de la historia ha habido "malpagantes" o mal pagadores, es cierto. Actualmente también los hay y siempre los habrá. Eso lo sabemos todos.

No hay que confundir al deudor con el mal pagador, aunque a veces ambas palabras o adjetivos se funden o mezclan en un mismo individuo.

Normalmente, el mal pagante es además liante, fullero, charlatán, embaucador y muchas cosas más. Raro es el pueblo donde no se conozca a uno de ellos.

Este artículo viene a colación debido a un documento que descubrí hace años y que ahora quiero compartir con todos

                                Carta de súplica para que le ayude a cobrar una deuda. Año 1783

Se trata de la carta de un cura (la cual adjunto), que por el texto se puede deducir era de Relleu, en la que se dirige a un importante e influyente personaje de Villajoyosa para pedirle su ayuda.

En uno de mis trabajos, publicado en el libro de las fiestas patronales de Relleu 2018, y recogido en la página web de la Vila y Comarca el 1 de octubre del mismo año http://www.lavilaycomarca.com/2018/10/origen-del-nombre-de-la-foia-major-de.html, señalo que Villajoyosa y Relleu son dos localidades que, por un motivo u otro, siempre han recorrido juntas el paso de la historia.

                                                                 Relleu             

La carta que nos ocupa, refleja perfectamente mis palabras. Va dirigida a una influyente persona de Villajoyosa. Está escrita por un cura que, con toda probabilidad, era de Relleu. Le recuerda que por su casa ya había pasado uno de Relleu y le había hablado del mal pagante, que también era de Relleu. Que fuera a ver al escribano, o notario, de Villajoyosa, que, igualmente, era de Relleu.

Termino este escrito haciendo notar la cara dura o poca vergüenza del "malpagante" con la frase “que pagaría en cuanto llegase la flota”. El mal pagador estaba esperando que un grupo de barcos llegara a Relleu. Ahora puede hacernos sonreír, pero no creo que al señor “retor” le hiciera mucha gracia, ya que le estaba diciendo que cobraría cuando las ranas tuvieran pelo, es decir, nunca.

                                       Villajoyosa. Fotografía del Arxiu Municipal La Vila Joiosa

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martes, 8 de junio de 2021

El ceremonial de Simón Pedro Mayor en el año 1681.

 ¿Quién fue Simón Pedro Mayor?

Simón nació en Villajoyosa el día primero del mes de julio del año 1638 en el seno de una “buena” familia, por lo menos adinerada y bien considerada en el pueblo, y así lo hacía constar en las escrituras, otorgándose el título de Ciudadano, aunque no en todas. En una de ellas, el escribano, a continuación de la palabra Ciudadano, escribió en un rudimentario latín algo así: “me lios ignodo quo potest”, más o menos, quiere decir que “eso se puede ignorar”.

Sus padres fueron Simeón Mayor y Mariana Llorca. Tenía una hermana llamada Marta. Todos ellos vivían en la casa familiar de la calle Mayor, junto a la de Jaime Aragonés, dentro de los muros de la villa.

El 31 de julio de 1662, con 24 años recién cumplidos, contrajo matrimonio con María Buforn.

                                       Partida de matrimonio de la iglesia de la Asunción de Villajoyosa.

El 24 de septiembre de 1680, se redactaron las cartas matrimoniales entre su hermana Marta y el noble Vicente Morales, estando presente Simón Pedro en el acto, siendo además testigo de la entrega de la dote que su padre otorgó para dicho casamiento.

No pasaron ni diez meses y en ese tiempo fallecieron sus padres, el último de forma súbita. Al no haber otorgado testamento, Simón Pedro tuvo que presentar una demanda para que le fueran reconocidos sus derechos como único heredero de los bienes de sus padres, cosa que hizo el 17 de julio del año 1681.

El proceso no se hizo esperar y el mismo día de la presentación ante la justicia llamaron a los tres testigos que el mismo demandante presentó, siendo preguntados por el asunto.

                                        Escrito en latín después de la palabra Ciudadano. Año 1695

Al siguiente día, el justicia y su consejero, emitieron la sentencia en la que se le concedían todos los bienes de su difunto padre. A petición de Simón Pedro, ésta fue leída en voz alta e inteligible para seguidamente y en público aceptarla.

Después de la aceptación pidió que se le entregaran los bienes por medio del acostumbrado y tradicional ceremonial y de ese modo consolidar públicamente sus nuevas posesiones, por lo que el justicia en lo civil y criminal de la villa de Villajoyosa, Bartolomé Galiana, junto a José Márquez que era uno de sus ministros (similar a un concejal de la actualidad) y al escribano del juzgado, Francisco Vaello, accedieron a la casa del difunto padre (como ya se ha dicho, estaba en la calle Mayor), y una vez en su interior, la máxima autoridad tomó la mano del dicho Simón Pedro, al mismo tiempo, el ministro, en voz alta y por tres veces, gritó si había alguien al que pudiera perturbar o afectar dicha nueva posesión. Nadie respondió. Finalizó la ceremonia haciéndole cerrar y abrir las puertas de la casa al nuevo propietario, requiriendo al escribano a que redactara ese acto público para que quedara en la futura memoria.

Después de este ceremonial, la comitiva, también a instancias de Simón Pedro, se dirigió a la heredad llamada La Creueta, en plena huerta vilera, cuyas tierras eran atravesadas por el camino real de Benidorm. Realizaron la misma ceremonia, salvo que en esta ocasión instaron al nuevo propietario para que cortara unas ramas de sus higueras, y así quedó en la verdadera y real posesión de las tierras.

                                 Proceso, sentencia  y ceremonia de donación de herencia. Año 1681

Pocos años después, su hermana Marta falleció sin dejar descendencia. Su viudo volvió a casarse. Tuvo dos hijos con su nueva esposa y poco después falleció. Se nombró tutor de los dos menores al hermano del fallecido y ex cuñado de Simón. El tutor era Jaime Morales, Generoso, requeridor del distrito de Villajoyosa, oficial que tenía al mando las tropas que custodiaban la costa y sus torres vigías.

El 15 de septiembre de 1695, Simón Pedro Mayor interpuso demanda contra Jaime Morales como tutor de los hijos de su hermano Vicente. Con ella, solicitaba la devolución de parte de la dote que Marta Mayor, su hermana, aportó al matrimonio.

Morales negó todo cuanto se decía en el escrito de la demanda, por lo que Simón Pedro tuvo que presentar nuevas pruebas junto a unos testigos que avalaran sus manifestaciones.

Demanda para recuperar parte de la dote por el matrimonio de su hermana. Año 1695

El día 8 de octubre de 1695, el justicia de la villa de Villajoyosa, Isidro Llorca, asesorado por el doctor en derecho, Leopoldo Simó, sentenció a favor de Simón Pedro Mayor, condenando a Jaime Morales a pagarle y restituirle las dos terceras partes de la dote constituida a la difunta Marta Mayor.

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martes, 4 de mayo de 2021

La villa real de Villajoyosa contribuyó económicamente a los derechos de casamiento de los reyes. Año 1561

Una de las cargas tributarias que la antigua corona de Aragón imponía, fue la del derecho de casamiento o maridaje, destinado a costear los cuantiosos gastos que ocasionaban las celebraciones de los matrimonios de sus reyes y los de sus hijas. En Castilla también hubo un impuesto o contribución extraordinaria muy similar, estas tributaciones, en algunas ocasiones, también se dedicaban para el pago de las dotes de las hijas reales y se les llamó “el chapín de la reina”.

Privilegio del Rey Juan por el que hace exentas a las bailías de Cantavieja, Castellote y Aliaga, del pago de derechos de coronación y maridaje de las hijas del Rey, a que estaban obligadas las baillías. Año 1394

Este tributo se mantuvo después de que los reinos hispanos se unificaran en un solo soberano, lo que se llamó “Monarquía Hispánica”, siendo el primer rey Carlos I de Habsburgo, es decir, la casa de Austria. Fueron estos los que abusaron en demasía de la imposición a sus vasallos de este tributo, sobre todo a los de Madrid, ya que los gastos que ocasionaban las bodas reales solían ascender a varios millones de maravedís y cada vez que acontecía una, los bolsillos de los contribuyentes quedaban vacíos. (Véase el artículo de Alejandro Peris Barrio en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, “El curioso impuesto del Chapín de la Reina”).

El rey Felipe II cobró “el Chapín de la Reina” al casarse en 1560 con la joven francesa Isabel de Valois, y después al hacerlo con su sobrina Ana de Austria en 1570.

                                        Felipe II por Sofonisba Anguissola, 1565 (Museo del Prado)

El rey Felipe II cobró “el Chapín de la Reina” al casarse en 1560 con la joven francesa Isabel de Valois, y después al hacerlo con su sobrina Ana de Austria en 1570.

                                                    Elisabeth de Valois. Tercera esposa de Felipe II

Con motivo del enlace de este monarca con Isabel de Valois, que fue el tercero, desde la capital de nuestro reino, Valencia, se mandó al ayuntamiento de Villajoyosa un requerimiento del abogado patrimonial de Su Majestad Don Felipe II, el caballero Micer (tratamiento honorífico de la corona de Aragón) Martí Pons*, para que esta villa entregase al comisario regio, el Ciudadano Bernardo Sima, que actuaba como tesorero, la cantidad de 3.960 sueldos, que eran los que le correspondía pagar por el derecho de la coronación de la reina católica, mujer del Señor Rey.

Libreta de apuntes sobre oficios de gobierno de los Aragonés desde el año 1558

Para reunir dicha cantidad, el ayuntamiento de Villajoyosa debió realizar un reparto entre sus habitantes pecheros (los que estaban obligados a pagar impuestos al rey o al señor).

Parece ser que este impuesto se pagó por última vez con ocasión del segundo matrimonio de Felipe V con Isabel de Farnesio en el año 1714.

*Pons, Martí (n. 1512+1578) Los Pons fueron una prestigiosa familia de juristas procedentes de Xátiva que acapararon, durante varias generaciones, los cargos de procurador y abogado fiscal. En este caso se trata de Martí Pons Castellví, ya que su padre, del mismo nombre y oficio, había fallecido en 1522. Intervino en las Cortes de 1533, como tachador, precisamente como oficial del rey en su condición de abogado fiscal.

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jueves, 1 de abril de 2021

Cultura histórica del agua en Villajoyosa

El día 8 de junio del año 2015, publiqué en mi blog un trabajo titulado “Agua, pero no para todos” http://www.lavilaycomarca.com/2015/06/agua-pero-no-para-todos.html, en el que escribo, entre otras, sobre la escasez de agua que padecemos en algunos puntos de nuestra geografía peninsular y la negación de algunas comunidades al trasvase del agua sobrante de sus cuencas hidrográficas a otras que la necesitan y no la tienen. Todo ello por intereses políticos que tanto daño hacen al conjunto de nuestra nación.

Pues bien, después de haber publicado, en una red social, algunas fotografías de acueductos y otras construcciones históricas que sirvieron para el almacenamiento del agua en Villajoyosa y despertado el interés de muchas personas, creo necesario aglutinar todo lo publicado, llamándolo “Cultura histórica del agua en Villajoyosa”.

En Villajoyosa, a los acueductos históricos se les denomina “arquets”. Afortunadamente, en nuestro término municipal tenemos varios de ellos, pero debido a su actual abandono están condenados a la desaparición, y lo que es peor, por su menosprecio se están relegando al olvido y, por lo tanto, si no se remedia, pronto quedarán borrados de la memoria de los vileros.

1- 1-El acueducto del “Toll de Baldoví”. Recogía el agua de ese mismo lugar en el río Amadorio. En la actualidad está casi totalmente cubierto de escombros, ramas y otras cosas arrojadas sobre él.

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2-  2-Acueducto del barranco de Robelles, llamado también “el Barranquet”, muy cerca del puente de Sant Argil y de la Roca Encantá. Próximo a él se encuentra otro, señalado aquí con el nº 3. Este canal recogía y trasladaba el agua de una galería subterránea a otra.

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3- 3-Este acueducto está cerca del señalado con el nº 2, ubicándose también en el Barranquet. Actualmente está en activo. En esa misma rambla existe otro acueducto de pequeñas dimensiones, muy cerca del río Amadorio, a unos 200 metros del puente de Sant Argil, sin uso e imposible de ver, ya que la espesura de la maleza lo cubre en su totalidad.

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4-  4-Acueducto en la parte sur de la finca conocida como la Almiserá de los Aragonés. En el barranco del Murtet, a unos 50 metros antes de unirse con el río Torres.

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5- 5-En el mismo barranco del Murtet, en la zona norte de la finca Almiserá de los Aragonés, se encuentra este acueducto. Fue reparado hace más de medio siglo de forma vulgar y burda para poder pasar el agua a través de él. Actualmente está en desuso.

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6-   6-Este acueducto es muy singular, hasta el punto de que es él el que le da nombre a la rambla o barranco donde se sitúa, “el barranc de l’Arquet”, que desemboca en el río Amadorio a la altura de los Ribazos, ya en plena ciudad de Villajoyosa.

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7-   7-Este “arquet” o acueducto se encuentra en un lugar de difícil llegada, en el barranco del Blanco, cerca de la estación depuradora de las aguas residuales de Villajoyosa. El barranco del Blanco es el segundo que desemboca en el río Amadorio por su vertiente derecha desde el pantano o embalse de su nombre y lo hace frente al antiguo molino llamado “Molí Vell” o de “Toni Vicent”.

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8-   8-La balsa de la Era Soler. A su norte está la torre de huerta llamada “de Dalt” o de la Era Soler, y al sur el olivo milenario “la Olivera Grossa”. Es muy probable que sus inicios fueran romanos.


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9-   9-El Pantanet de la Peluda o de l’Aygüeta. Esta pequeña presa es una obra hidráulica de mediados del siglo XVII y recogía (aún las recoge, pero no se usan) las aguas que bajan por los barrancos de l’Aigüeta y del Charco. Estas aguas embalsadas, regaban, entre otras, las tierras de la Foia del Flare y las del Pla de Calderetes. Actualmente está en desuso. Para ir hasta el lugar, se tiene que llegar hasta la venta del Charco en la carretera nacional 332, coger el camino que va hasta el Cantal y a unos 500 metros (quizás menos) hay una casa a mano izquierda, detrás de ella se encuentra el Pantanet.

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    10- Balsa de riego de la Almiserá. Actualmente, está casi colmada por la tierra que se ha ido acumulando en su interior, además de la diversa vegetación que dentro de ella crece. Es admisible pensar que durante los siglos X al XIII, los árabes que habitaron las cercanas alquerías ya la estuvieran utilizando. Se encuentra junto al río de Alfarelles del que recogía el agua.

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   11Resto del hormigón árabe de lo que fue una presa en el río Alfarelles en la Almiserá. Lo que fue un dique construido por los árabes que habitaron en su época las tres alquerías que se encuentran en la finca de la Almiserá de los Aragonés (hoy propiedad de la empresa del campo de golf) para el almacenamiento del agua del río Alfarelles que, al juntarse, unos metros más abajo, con el río Anchero, forman el río Torres.


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    12- Finalizaré con los siete molinos harineros hidráulicos que Villajoyosa tenía en su término, ya que considero que también forman, o formaron, parte de la cultura histórica del agua. Aunque solo mencionaré sus nombres, ya que, aunque desconozco bastante de ellos, creo que hablar sobre de los mismos da para otro artículo.

Por orden de localización en la cuenca del río Amadorio, son:

--Molino de Dalt o Alcocons.

--Molino de Esteve o de Miralles.

--Molino Viejo (Vell) o de Toni Vicent.

--Molino de Llinares o de la Era Soler. (Este es el único que no estaba junto al río).

--El Molinet. (Bajo de la Roca Encantá).

--Molino de la Llobeta.

En la cuenca del río Anchero se encontraba:

--El Molinet del Torres.

                                                                       Molí Vell o de Toni Vicent

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jueves, 4 de marzo de 2021

Proyecto de cementerio fuera de los muros de la villa de Villajoyosa en el año 1807.

Con ocasión de la epidemia experimentada en la Villa de Pasage (actualmente Pasajes), Provincia de Guipúzcoa, el año de mil setecientos ochenta y uno, causada por el hedor intolerable que se sentía en la Iglesia Parroquial de la multitud de cadáveres enterrados en ella», Carlos III dictaba en 1787 la Real Cédula por la que prohibía las inhumaciones en las iglesias salvo para los prelados, patronos y religiosos que estipulaba el Ritual Romano y la Novísima Recopilación. (ABC 01/11/2014)

En el artículo de “Cultopía Gestión Cultural S.L.” titulado Breve Historia de los Cementerios II, se puede leer:

Desde la orden de 1787, la construcción recaía sobre los párrocos mediante el dinero de las fábricas de las iglesias, pero esto debió de modificarse en 1806, 1833, 1834 y 1840, auspiciando a los Ayuntamientos a su construcción y dándoles facilidades financieras. En el Reglamento de 8 de abril de 1833 se determinaba que “los cementerios sean construidos con fondos municipales, aunque su custodia seguirá correspondiendo a las autoridades eclesiásticas”.

José Luís Santonja, en REVISTA DE HISTORIA MODERNA Nº 17 (1998-99) (pp. 34-35) “LA CONSTRUCCIÓN DE CEMENTERIOS EXTRAMUROS: UN ASPECTO DE LA LUCHA CONTRA LA MORTALIDAD EN EL ANTIGUO RÉGIMEN” La orden de construcción de cementerios extramuros se dilató, además, de forma excesiva. Prácticamente antes de la llegada del siglo XIX no se había llevado a cabo ninguna edificación mortuoria de este tipo de forma generalizada. Las causas de este retraso eran muy diversas, desde las limitaciones presupuestarias de las administraciones parroquiales hasta las resistencias de los feligreses para ser enterrados fuera del ámbito de los templos.


Orden para construcción de cementerios. Año 1809

Después de 17 años, muy pocos cementerios se habían construido fuera de las poblaciones y el soberano Carlos IV en una circular de 1804, recordaba y exigía la aplicación de la Real Cédula de Carlos III. 

Poco efecto tuvo esa circular, ya que el 27 de septiembre de 1809, la Suprema Junta Central Gubernativa del Reino, debido a las enfermedades que varios pueblos de Cataluña padecían a causa de los enterramientos de cadáveres en el interior de las poblaciones, emitió un comunicado prohibiendo rigurosamente esas inhumaciones, dando al mismo tiempo las órdenes a los corregidores y justicias del Reino para que observaran y cuidaran su cumplimiento.

En esa época y anteriormente, en Villajoyosa, los enterramientos se hacían en dos lugares. Si la persona fallecida pertenecía a la clase “noble” (Caballero, Ciudadano o Generoso), era enterrada en el lugar que la familia disponía en la cripta de la iglesia antes llamada de Santa María y hoy de La Asunción. Si el fallecido era de la clase “general”, el enterramiento se efectuaba en el espacio destinado para ello, que se encontraba en el exterior de la iglesia, en el lugar hoy llamado “La Placeta”, frente a la puerta principal del templo.


                                                La Placeta. Lugar de enterramiento hasta el año 1813

La población de Villajoyosa aumentó considerablemente, entre otras cosas, debido a la construcción del pantano de Relleu, y en los 80 últimos años, es decir, desde el año 1720 al 1800, pasó de tener 1500 habitantes a más de 5100, por lo que, en el mes de abril de 1807, el ayuntamiento vilero, precisado por las reales órdenes, pero sobre todo por la falta de sitio donde enterrar a los difuntos, redactó un proyecto para la construcción de un nuevo cementerio extramuros.

Este cementerio se proyectó levantarlo en la partida de Costes, en la parte baja del camino real de Orcheta (camí del peix) en la zona de la calle Limones, junto al río.

El alcalde y al mismo tiempo justicia, Vicente Lanuza Miquel, comunicó el proyecto a las personas que pudieran verse afectadas por tal obra, con tal de que pudieran realizar cualquier alegación a la misma.


                        Restos humanos descubiertos en la zona del antiguo cementerio de la Placeta

Quince fueron los vecinos propietarios de tierras y casas del lugar los que, en un documento conjunto, expusieron motivos contrarios.

Entre los razonamientos expuestos, estaban:

1º- Que la construcción de cementerios estaba encomendada a los corregidores cabeza de partido (en esos momentos, Villajoyosa dependía de Alcoy), de acuerdo con el cura del pueblo.

2º- Los cementerios debían construirse fuera de las poblaciones, en sitios ventilados, distantes de las casas de los vecinos, en terreno rural, al menor costo posible y aprovechando para sus capillas las ermitas que existían fuera de los pueblos y para la conducción de los cadáveres debían hacerse unas andas con ruedas.

El propietario del terreno elegido para la construcción del camposanto, de nombre Juan Pérez, en el escrito de alegaciones hizo constar que el lugar no era la elección más adecuada porque lindaba con el cauce del río. Esas tierras se regaban todos los sábados del año y en épocas lluviosas se caían sus márgenes, que eran de mucha altura.


                                   Proyecto de cementerio junto al rio de La Vila. Año 1807 (1)

El terreno no era ventilado salvo en días de vientos fuertes en los que entraba de regolfo.

Era la tierra más preciada y de mayor costo de Villajoyosa por sus continuas aguas de la fuente de Urrios y en tiempos de sequía allí se hacían todo tipo de hortalizas para el abasto del común de la villa.

Hizo notar, el propietario del terreno, uno de los puntos más negativos de dicha zona, y era que en tiempos lluviosos las avenidas de las aguas del río solían ser catastróficas, destruyendo todo lo que alcanzaban, habiendo sido devastado en varias ocasiones, por lo que los cadáveres podrían ser pasto de los peces (el mar se encuentra muy cerca).

Posteriormente, los firmantes del manifiesto de alegaciones, hicieron saber los lugares exactos de la zona donde estaban sus viviendas, dejando anotado que las casas de la calle Limones no tenían otras a su frontis, que era malsana por los vapores que se exhalaban del río en tiempos de sequía y durante el verano los días calurosos se hacían inhabitables, aunque debido a la necesidad y la escasez de viviendas que por entonces había en Villajoyosa, no tenían más remedio que vivir en ellas.


                                   Proyecto de cementerio junto al rio de La Vila. Año 1807 (2)

Todas estas circunstancias las consideraban como negativas, no solo porque no se ajustaban a lo previsto en las leyes y normas dictadas sobre el tema, sino que, además, de construirse lo proyectado perjudicaría a todos, ya que se duplicarían las exhalaciones y miasmas del cementerio por medio del aire dominante de tramontana y los cadáveres, en vez de desecarse como si estuviesen en terreno seco, se humedecerían más, recibiendo mayor putrefacción.

Finalmente aconsejaron que, el mejor lugar para la construcción del cementerio era el Calvario. Consideraban que era el sitio más idóneo, ya que reunía todos los requisitos de las Reales Cédulas y leyes en la materia. Era secano y rural, ventilado por su altitud, no lejano del pueblo, tenía ermita y su terreno no costaría un maravedí porque era propiedad de la villa.

Solo había una cosa en contrario y era que se tenía que cruzar el río (entonces no había puentes), pero para atenuar el inconveniente, apuntaron que el agua, normalmente, no solía sobrepasar un palmo, salvo en días de avenida, y al ser los cadáveres conducidos en andas con ruedas, que era un carro tapado, podía pasarse el río con comodidad.


                        Zona elegida para el cementerio y en la que los franceses lo construyeron

Bien era verdad que esta conducción y su tránsito por el río no podría verificarse en el caso de las avenidas fuertes, que durante el año podrían ser dos o tres, pero como éstas no eran duraderas, se podría dilatar el entierro hasta menguar la riada y en caso de no ser así, podrían enterrarse en la Plazuela de la iglesia en alguna sepultura habilitada para tal fin, y eso solo podría darse en dos o tres ocasiones al año.

De este escrito mandaron copia al Caballero Corregidor de Alcoy, que era cabeza de partido.

Un año después comenzó la guerra contra el francés (guerra de la Independencia), aunque las tropas francesas no entraron en Villajoyosa hasta el mes de enero de 1812 y su permanencia fue de seis meses. En ese tiempo construyeron en esa misma zona un cementerio.

Es muy posible que aprovecharan el proyecto de 1807 para construirlo. Véase: http://www.lavilaycomarca.com/2015/05/el-cementerio-de-los-franceses-de.html

Documento del año 1816 en el que se dice que los franceses construyeron un cementerio

En el año 1813, ya libre de enemigos, el ayuntamiento de La Vila construyó en el Calvario el tan esperado cementerio y es muy probable que se eligiera ese lugar por las indicaciones y sugerencias que los vileros de la calle Limones hicieron en sus alegaciones del año 1807. Ese lugar de enterramiento estuvo en activo hasta el año 1888 en que se construyó el actual.

El Calvario. Lugar de enterramiento entre 1813 y 1888

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