viernes, 25 de marzo de 2016

Influencia vilera en los cuarteles de Cartagena.

Durante los primeros decenios del siglo XVIII, la marinería de guerra española tenía necesidad de efectivos, sobre todo de gente cualificada y por tal motivo y aprovechando su amistad para otras “sabrosas peticiones”, el comandante general del Departamento de Cartagena, Don Miguel Sada y Antillón, Conde de Clavijo, en una carta fechada el 3 de marzo de 1739, le pide al vilero Cayetano Aragonés, que le mande una mula y un mozo, además de unas perdices vivas (el conde aprovechaba su aprecio para degustar alguna que otra exquisitez vilera ya que de Villajoyosa se le remitían dátiles que muy probablemente eran recogidos de La Barbera así como miel y panes de higos).

                                           Carta del Conde de Clavijo. Año 1739

El vilero, hombre de reputada y probada influencia, evidentemente tenía numerosas peticiones de recomendación, ayuda y enchufe.
A la mayor brevedad se hizo con las perdices, la mula y mandó llamar a una de las personas que le había solicitado recomendación.
Para decidirse por la persona en cuestión, fueron dos los motivos que lo determinaron. El primer fundamento fue la penuria que estaba atravesando la familia del elegido y por tanto la necesidad que venían pasando. La segunda razón era la cualificación en marinería pues el individuo era patrón de barca.

                                                 Cuartel de Instrucción de Marinería (CIM). Cartagena Antigua

Llegado todo a su destino en Cartagena, el señor conde se apresuró a escribir a su amigo Aragonés una misiva de fecha 6 de abril del mismo año, en la que le comunicaba que su recomendado era una ruina, ya que solo servía para comer y esa era su mejor disposición, no obstante, por venir de donde venía, lo había trasladado al servicio del Intendente que al igual que él lo había desechado inmediatamente.

                       Año 1872. El Arsenal desde el Barrio de la Concepción. Cartagena Antigua

Aunque en este caso la persona influyente de Villajoyosa no calculó el hambre que su recomendado arrastraba, en Cartagena siempre se notó la mano precisa y a veces preciosa de un importante y trascendente vilero. Y muchos de los que allí hicieron su servicio militar lo saben.

                                  Jura de bandera de 1987 en el CIM. Periódico La Verdad.



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